El Plan de Estado está conformado por 5 acciones estratégicas y 11 tareas. Constituye una propuesta integral, en la que se presenta una primera identificación de zonas y lugares priorizados, sus afectaciones y las acciones a acometer, la que puede ser enriquecida durante su desarrollo e implementación.
Tiene como antecedentes las investigaciones que acerca del Cambio Climático inició la Academia de Ciencias de Cuba en 1991 y que se intensificaron a partir de noviembre del 2004, luego de un exhaustivo análisis y debate sobre los impactos negativos causados por los huracanes Charley e Iván en el occidente del país. Desde entonces se intensificaron los estudios para la reducción de desastres, relacionados con la vulnerabilidad ante fenómenos extremos y sobre el impacto del ascenso del Nivel Medio del Mar en las zonas costeras, con el empleo del potencial científico-tecnológico del país.
En el año 2007 se priorizaron las investigaciones científico-tecnológicas a través del Macroproyecto sobre peligros y vulnerabilidad costeras para los años 2050-2100, dirigido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y con la participación de 16 instituciones de cinco organismos de la Administración Central del Estado. El 25 de febrero del 2011, el Consejo de Ministros aprobó directivas elaboradas a partir de los resultados científicos y las recomendaciones de este Macroproyecto.
Más recientemente, en el año 2015, bajo la coordinación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, se comenzó un proceso de actualización de los documentos ya aprobados por el Consejo de Ministros para el enfrentamiento al Cambio Climático.
Acciones estratégicas
Las proyecciones futuras indican que la elevación del nivel medio del mar puede alcanzar hasta 27 centímetros en el 2050, y 85 en el 2100, provocando la pérdida paulatina de la superficie emergida del país en zonas costeras muy bajas, así como la salinización de los acuíferos subterráneos abiertos al mar por el avance de la “cuña salina”.
1. No permitir las construcciones de nuevas viviendas en los asentamientos costeros amenazados que se pronostica su desaparición por inundación permanente y los más vulnerables. Reducir la densidad demográfica en las zonas bajas costeras.
2. Desarrollar concepciones constructivas en la infraestructura, adaptadas a las inundaciones costeras para las zonas bajas.
3. Adaptar las actividades agropecuarias, en particular las de mayor incidencia en la seguridad alimentaria del país, a los cambios en el uso de la tierra como consecuencia de la elevación del nivel del mar y la sequía.
4. Reducir las áreas de cultivos próximas a las costas o afectadas por la intrusión salina. Diversificar los cultivos, mejorar las condiciones de los suelos, introducir y desarrollar variedades resistentes al nuevo escenario de temperaturas.
5. Planificar en los plazos determinados los procesos de reordenamiento urbano de los asentamientos e infraestructuras amenazadas, en correspondencia con las condiciones económicas del país. Comenzar por medidas de menor costo, como soluciones naturales inducidas (recuperación de playas, reforestación).
Tareas
Tarea 1. Identificar y acometer acciones y proyectos de adaptación al Cambio Climático, de carácter integral y progresivos, necesarios para reducir la vulnerabilidad existente en las 15 zonas identificadas como priorizadas; considerando en el orden de actuación la población amenazada, su seguridad física y alimentaria y el desarrollo del turismo. Protección costera de las ciudades, relocalización de asentamientos humanos, recuperación integral de playas, manglares y otros ecosistemas naturales protectores, obras hidráulicas y de ingeniería costera, entre otras.
Tarea 2. Implementar las normas jurídicas necesarias para respaldar la ejecución del Plan de Estado; así como asegurar su estricto cumplimiento, con particular atención en las medidas encaminadas a reducir la vulnerabilidad del patrimonio construido, priorizando los asentamientos costeros amenazados.
Tarea 3. Conservar, mantener y recuperar integralmente las playas arenosas del archipiélago cubano, priorizando las urbanizadas de uso turístico y reduciendo la vulnerabilidad estructural del patrimonio construido.
Tarea 4. Asegurar la disponibilidad y uso eficiente del agua como parte del enfrentamiento a la sequía, a partir de la aplicación de tecnologías para el ahorro y la satisfacción de las demandas locales. Elevar la infraestructura hidráulica y su mantenimiento, así como la introducción de acciones para la medición de la eficiencia y productividad del agua.
Tarea 5. Dirigir la reforestación hacia la máxima protección de los suelos y las aguas en cantidad y calidad; así como a la recuperación de los manglares más afectados. Priorizar los embalses, canales y franjas hidrorreguladoras de las cuencas tributarias de las principales bahías y de las costas de la plataforma insular.
Tarea 6. Detener el deterioro, rehabilitar y conservar los arrecifes de coral en todo el archipiélago, con prioridad en las crestas que bordean la plataforma insular y protegen playas urbanizadas de uso turístico. Evitar la sobrepesca de los peces que favorecen a los corales.
Tarea 7. Mantener e introducir en los planes de ordenamiento territorial y urbano los resultados científicos del Macroproyecto sobre Peligros y Vulnerabilidad de la zona costera (2050-2100); así como los Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo en el ciclo de reducción de desastres. Emplear esta información como alerta temprana para la toma de decisiones por parte de los OACE, OSDE, entidades nacionales, CAP y CAM.
Tarea 8. Implementar y controlar las medidas de adaptación y mitigación al Cambio Climático derivadas de las políticas sectoriales en los programas, planes y proyectos vinculados a la seguridad alimentaria, la energía renovable, la eficiencia energética, el ordenamiento territorial y urbano, la pesca, la agropecuaria, la salud, el turismo, la construcción, el transporte, la industria y el manejo integral de los bosques.
Tarea 9. Fortalecer los sistemas de monitoreo, vigilancia y alerta temprana para evaluar sistemáticamente el estado y calidad de la zona costera, el agua, la sequía, el bosque, la salud humana, animal y vegetal.
Tarea 10. Priorizar las medidas y acciones para elevar la percepción del riesgo y aumentar el nivel de conocimiento y el grado de participación de toda la población en el enfrentamiento al Cambio Climático y una cultura que fomente el ahorro del agua.
Tarea 11. Gestionar y utilizar los recursos financieros internacionales disponibles, tanto los provenientes de fondos climáticos globales y regionales, como los de fuentes bilaterales; para ejecutar las inversiones, proyectos y acciones que se derivan de cada una de las Tareas de este Plan de Estado.
Zona, áreas y lugares priorizados
Sur de las provincias de Artemisa y Mayabeque.
Litoral Norte de La Habana.
Bahía de La Habana.
Zona Especial de Desarrollo de Mariel.
Varadero y sus corredores turísticos.
Cayos turísticos de Villa Clara.
Cayos turísticos del Norte de Ciego de Ávila.
Costa Norte y Sur de Ciego de Ávila.
Cayos turísticos y costa Norte de Camagüey.
Litoral Norte de Holguín.
Bahía de Santiago de Cuba.
Evaluación de los impactos del Cambio Climático en Cuba y recomendaciones para enfrentarlos.
Cuba inició desde 1959 una labor dirigida a eliminar las causas que generan los riesgos de desastres en la sociedad, al desarrollarse un proceso revolucionario con un carácter eminentemente social. Este ha estado encaminado a elevar la calidad de vida y protección de la población cubana, mediante una distribución más equitativa de los recursos, el ejercicio del derecho a la educación, a la salud, a la cultura, al trabajo, a la seguridad social, al desarrollo científico-técnico y a la promoción de una cultura científica; lo cual ha repercutido en la mejora de las condiciones de vida y la eliminación de la pobreza extrema. Este periodo social ha coincidido con las manifestaciones del Cambio Climático, que son cada vez más evidentes y nos obligan a tomar medidas adicionales para garantizar un desarrollo próspero y sostenible ante las nuevas amenazas.
Impactos generales del cambio climático en Cuba
El cambio climático viene agravando y agravará en el futuro, los problemas ambientales acumulados en el país (degradación de los suelos, afectaciones a la cobertura forestal, contaminación, pérdida de la diversidad biológica y carencia de agua, entre otros), convirtiéndose paulatinamente en un factor determinante del desarrollo sostenible.
Desde 1991 los estudios realizados por el potencial científico-tecnológico del país en las esferas del medio ambiente evidencian cambios en el clima e impactos y vulnerabilidades al cambio climático. Hoy nuestro clima es más cálido y extremo. Desde mediados del siglo pasado la temperatura media anual ha aumentado en 0.9 grados Celsius.
El régimen de lluvias está cambiando. En las últimas décadas las precipitaciones durante el período seco han aumentado. La frecuencia y extensión de las sequías se ha incrementado significativamente desde 1960, con daños mayores en la región oriental.
Se ha evaluado el daño acumulado en los principales elementos naturales de protección costera: playas arenosas, humedales (bosques y herbazales de ciénaga y manglares) y crestas de arrecifes de coral; que de modo integrado amortiguan el impacto del oleaje provocado por eventos meteorológicos extremos.
Se reconoce que los manglares están presentes en más del 50 % de las costas del archipiélago y se ratifica que las áreas más afectadas se localizan en la franja costera sur de las provincias Artemisa y Mayabeque, y desde Gibara hasta la Bahía de Moa en Holguín.
Otras afectaciones se han estado observando o midiendo, en los sectores de la agricultura, la salud humana, así como en la biodiversidad. En el caso de la agricultura se proyecta que continúen las afectaciones en la reducción de los rendimientos potenciales de algunos cultivos (papa, arroz y tabaco), debido a los cambios en la duración total de los ciclos y la reducción de las áreas agrícolas, por déficit de agua para el regadío, la salinización y la degradación de los suelos; lo que conllevaría disminuciones en la producción agrícola y la crianza de animales, de no tomarse las medidas de adaptación específicas de carácter organizativo y tecnológico.
Se ha evaluado un posible aumento de las infecciones respiratorias agudas (IRA) y de algunas epidemias frecuentes como la Hepatitis viral tipo A. Se proyecta que existirán condiciones propicias para la modificación de los patrones estacionales de algunas enfermedades y un alza de estas, donde se incluyen las IRA, las enfermedades diarreicas agudas y las producidas por vectores.
Impactos en la zona marino costera de Cuba y recomendaciones para atenuarlas
1- Elevación del nivel medio del mar
El nivel medio del mar se ha venido elevando desde hace miles de años como resultado del calentamiento posglacial, la expansión térmica de los océanos, así como por el derretimiento de los glaciares, los hielos y las nieves polares, pero su velocidad se ha acelerado en los últimos lustros como consecuencia de la contaminación humana de la atmósfera con gases de efecto invernadero, que han provocado el incremento progresivo de la temperatura global que desencadenó el Cambio Climático. Al incremento del nivel medio del mar se le denomina “eustático”, y abarca a todos los océanos del mundo.
En Cuba las consecuencias de la elevación del nivel medio del mar son evidentes en las costas, donde numerosos mangles están parcialmente desmantelados, con la pérdida de las fajas de mangle rojo y mangle prieto; muchas playas muestran huellas de erosión y retroceso; los acantilados costeros rocosos presentan claros indicios de caída de bloques y retroceso de la línea de costa; y respecto a la infraestructura, no pocos caminos, embarcaderos, cercas, muros, casas y otras construcciones están total o parcialmente destruidas y sumergidas. El hecho es que prácticamente todas las costas del territorio cubano están en un franco proceso de transformación, con pérdida de terreno e inundación de las planicies bajas con todas sus consecuencias negativas.
2- Estado de conservación de las crestas de arrecifes de coral
El archipiélago cubano está orlado por extensos arrecifes de barrera que constituyen uno de los ecosistemas más importantes para la protección de la plataforma insular y las costas.
A consecuencia del calentamiento global es presumible que las crestas de arrecifes de coral puedan sufrir la disminución de la densidad del cubrimiento del fondo por corales, de manera que con el tiempo la cresta dejaría de ser un arrecife para convertirse en un fondo colonizado por corales de pequeño tamaño, con limitada efectividad como disipadores de la energía del oleaje.
Estos procesos llevarían a la transformación de las crestas actuales en fondos rocosos aplanados con corales dispersos y de escasa altura, y se perdería no solo la protección contra el oleaje sino también la función de refugio de fauna marina que representan las colonias coralinas. Por esta razón, el cuidado y protección de las crestas de arrecifes de coral es de la mayor importancia económica y social.
Recomendaciones para proteger las crestas de arrecifes de coral y reducir su vulnerabilidad
Aunque los efectos del Cambio Climático son muy difíciles de eliminar a nivel local, un comportamiento adecuado puede reducir la vulnerabilidad de los arrecifes y extender su vida. Algunas recomendaciones en este sentido son:
1. Protección de los peces loros y otros peces herbívoros de los arrecifes.
2. Recuperación de las poblaciones de peces carnívoros de los arrecifes.
3. Control de la pesca furtiva en arrecifes y del uso de artes pesqueras destructivas prohibidas por la ley (tranques y chinchorros de arrastre de fondo).
4. Control de la contaminación de las aguas y de la erosión costera; y en las cuencas interiores, reducir el movimiento de sedimentos hacia los arrecifes.
5. Llevar a cabo un buceo turístico responsable con la carga de visitantes adecuada.
6. Prohibir la extracción de corales, salvo los estrictamente autorizados con fines medicinales.
7. Mantener el monitoreo de los arrecifes.
3- Estado de conservación de los pastos marinos
Los pastos marinos son extensiones cubiertas por plantas marinas (angiospermas o plantas con flores) semejantes a hierbazales, que crecen sobre fondos cubiertos con sedimentos no consolidados, arenosos o limosos, los cuales ocupan un 50 % de la plataforma insular cubana. Las especies principales de angiospermas marinas de Cuba, según su abundancia y cobertura. Aunque en las playas resulta molesta la acumulación de sus hojas, lo cierto es que estas plantas constituyen la principal fuente de aporte de arena, más que los corales, de manera que deben protegerse y sus hojas muertas utilizarse con sentido práctico.
Beneficios de los pastos
En el pasado el hombre empleaba los pastos marinos como suplemento dietético; también para alimentar a los animales, construir techos, paredes y diques; para elaborar papel, empaques y otros enseres; para el filtrado de aguas residuales; en el mejoramiento de los suelos para cultivos. En la actualidad se valora también su importancia por los servicios y beneficios que prestan, ya que:
Favorecen la productividad y la diversidad biológica por la alta tasa de producción primaria del ecosistema, de modo que sustentan la cadena alimentaria y, en consecuencia, la mayor parte de la pesquería en la plataforma marina cubana. Sirven como refugio, zonas de cría y alimentación para especies como la langosta espinosa (Panulirus argus), el molusco cobo (Strombus gigas) y el manatí (Trichechus manatus).
Factores que los afectan
Hay fenómenos naturales que pueden impactar severamente la salud de los pastos marinos como la erosión durante eventos extremos (tormentas o marejadas); la reducción de la luminosidad del agua; quedar sepultados por sedimentos provenientes de la tierra emergida; y los cambios bruscos de salinidad.
Los pastizales también se afectan por enfermedades, por la presencia de otros organismos que compiten por los recursos, y por el incremento del consumo de este pasto. Sin embargo, las mayores pérdidas de pastos marinos en el mundo se derivan de la actividad humana, entre las que se destacan:
Eutrofización: por la descarga excesiva de nutrientes (sobre todo nitrógeno y fósforo) en las aguas albañales, en la industria y en los fertilizantes agrícolas. El incremento de nutrientes en la columna de agua favorece el desarrollo del plancton y de algas oportunistas de crecimiento rápido que obstruyen el paso de la luz hasta las plantas.
Contaminación química: contaminación por sustancias o elementos tóxicos para las plantas y los animales como metales pesados, hidrocarburos y herbicidas.
Sedimentación: algunas construcciones costeras, los dragados y la deforestación, tanto en la costa como en la ribera de los ríos, provoca el aumento de la erosión y del transporte de sedimentos hasta el mar, lo que impide la llegada de la luz o produce el enterramiento de los pastos.
Daños mecánicos: se producen por artes de pesca que accionan contra el fondo como el chinchorro de arrastre (prohibido en la plataforma cubana por la resolución 503/12 del Ministerio de la Industria Alimentaria), las anclas y los dragados, así como la turbulencia generada por embarcaciones de motor en zonas turísticas o de mucho tráfico marino.
Cambios hidrológicos: algunas construcciones costeras (edificios, viaductos, dragados y diques) producen cambios en la hidrodinámica marina, lo que causa la muerte de los pastos.
Especies exóticas: la introducción de especies exóticas ha provocado la disminución de los pastos marinos en diversas regiones del mundo como por ejemplo el alga tropical (Caulerpa taxifolia), que ha desplazado a las angiospermas en amplias zonas del Mar Mediterráneo. Recientemente se ha observado una especie de angiosperma del Océano Indico (Halophila stipulacea), que está desplazando a las especies nativas en el Caribe oriental, la cual pudiera aparecer en el futuro en la plataforma insular cubana.
Cambio Climático: las observaciones de la salud de los pastos marinos durante largos períodos de tiempo en Cuba son escasas y por ello, los efectos del Cambio Climático no están bien documentados, lo cual se complica por el impacto directo de la actividad humana. No obstante, existen algunos pronósticos sobre la posible degradación de los pastos marinos como consecuencia del Cambio Climático.
Medidas para proteger los pastos marinos
Existen medidas destinadas a conservar la biodiversidad marina a escala local mediante un manejo adecuado, vinculadas al control y disminución de las acciones que estén afectando los pastos, para así facilitar su adaptación natural al Cambio Climático.
Las principales acciones que se deben tener en cuenta para ello son:
1. Reducir al mínimo posible los factores de origen humano (antrópico) que provoquen impactos de forma directa o indirecta sobre los pastos marinos. En especial, evitar el vertimiento de contaminantes y residuos al medio marino; tratar los residuales líquidos de cualquier origen antes de verterlos al mar; gestionar adecuadamente los residuos sólidos para evitar que lleguen al medio marino; evitar la deforestación en manglares y vegetación ribereña y reforestar si ya están afectados; evitar los daños físicos con el empleo de artes de pesca que no alteren el medio; definir puntos de amarre en lugares en áreas turísticas; y evitar el uso excesivo de vehículos marinos de motor en zonas bajas donde existan corales.
2. Incluir este ecosistema en las estrategias y acciones para el enfrentamiento y adaptación al Cambio Climático, además de la educación y concientización sobre la importancia de los pastos marinos.
3. Incorporar los pastos marinos a las evaluaciones de impacto ambiental, tanto de las inversiones existentes como de las nuevas, y en los planes estratégicos de desarrollo.
4. Mantener de manera sistemática el monitoreo de los pastos marinos con fines de diagnóstico y manejo, y evaluar su estado de conservación en las áreas aun no estudiadas.
5. Fortalecer las capacidades técnicas y científicas del país para investigar, monitorear, manejar y rehabilitar los pastos marinos.
6. Continuar las investigaciones dirigidas al efecto del Cambio Climático sobre los organismos marinos.
7. Mantener e incrementar las áreas marinas protegidas que contengan pastos marinos.
8. Desarrollar la reforestación de los fondos marinos.
4- Estado de conservación de las playas arenosas
Las playas arenosas son componentes muy importantes de las costas cubanas, pues hay cientos de ellas, algunas de gran extensión, las cuales disipan la energía del oleaje y protegen las costas; pero sobre todo, constituyen lugares privilegiados para la recreación y el turismo.
En Cuba se reconocen playas cuyas arenas son de composición biógena, es decir, con predominio de granos calcáreos representados por fragmentos o elementos enteros de invertebrados microscópicos (foraminíferos, briozoos, alcionarios, entre otros), algas calcáreas y moluscos, esponjas, erizos y corales. También hay playas denominadas terrígenas, con granos detríticos derivados de la erosión de rocas preexistentes, acarreados hacia la costa por los ríos o las lluvias torrenciales. Algunas playas tienen arenas constituidas por una mezcla de granos terrígenos y biógenos. También se distinguen playas interiores y exteriores, de acuerdo con su posición en la costa. Las playas interiores son aquellas situadas en las costas de la isla mayor, protegidas de la acción directa del mar abierto por extensas plataformas, barreras coralinas, cayos e islotes. Las playas exteriores están más expuestas al mar abierto; se localizan en cayos de la periferia de las plataformas, o donde la plataforma insular es muy estrecha o no existe, aunque algunas pueden estar parcialmente protegidas por barreras coralinas o cayos de pequeñas dimensiones.
Las playas cubanas en su gran mayoría muestran indicios de erosión moderada, un número importante tienen erosión intensa, y unas pocas ya están totalmente destruidas, mientras solo una minoría apenas presenta afectaciones. Las causas dominantes de la erosión de las playas cubanas son naturales (no debidas a la intervención directa del hombre), pero la erosión se refuerza donde se han realizado construcciones o modificaciones del sistema playa-duna; ya sea por extracción de arena, construcción sobre la playa o la duna, siembra de árboles que alteran la dinámica costera, y la construcción de espigones y otras barreras que desvían o limitan la libre circulación de las corrientes marinas.
Para prolongar el ciclo de vida de las playas se deberá velar por el estricto cumplimiento del Decreto Ley 212, sobre todo al definir la localización de las nuevas inversiones turísticas y poblacionales.
Estado de conservación de los manglares
Muchas costas de Cuba están orladas por mangles, que se prolongan a veces más de un kilómetro hacia el interior de las islas y cayos, formando humedales costeros, o en bahías, estuarios y el curso inferior de algunos ríos. El estado actual de conservación (salud) de estos mangles se puede utilizar como criterio para pronosticar su desenvolvimiento futuro ante la elevación del nivel medio del mar. En la medida que el bosque esté más sano, mayor será su resiliencia y en consecuencia, su capacidad como protector de la línea costera. La afectación de los manglares está determinada, entre otros factores, por las tensiones a que están sometidos a menudo derivadas de la actividad humana.
La protección de los ecosistemas de manglar
Manejo adecuado del agua. El mangle necesita una proporción de agua dulce y salada para subsistir, por eso se debe evitar alterar el flujo y reflujo de las aguas al construir represas, canales, diques, viales y todo tipo de obra en el entorno del bosque.
Correcto diseño de los viales. Los viales (carretera, pedraplenes, terraplenes) que sean imprescindibles construir sobre áreas de manglares deben utilizar una tecnología de bajo impacto y su diseño debe tener sistemas que garanticen el flujo de las aguas en los volúmenes necesarios.
Control de contaminantes. Se deben evitar los vertimientos de desechos de todo tipo en las áreas de manglares.
Protección del ecosistema costero. Se deben evitar la desecación y relleno de las lagunas costeras.
Control de la tala del manglar. Autorizar solo la tala controlada con fines económicos y eliminar la deforestación no autorizada.
Monitoreo. Asegurar los recursos para mantener el monitoreo de los manglares, para detectar a tiempo y controlar los factores que puedan conducir a su destrucción.
Restauración. Realizar proyectos de restauración en las áreas afectadas de los manglares, siguiendo criterios ecológicos que no están solamente centrados en la siembra de mangle, sino también en recuperar las condiciones ambientales que favorezcan el desarrollo natural del bosque.
Educación. Elaborar e implementar un programa de educación y concientización ambiental dirigido a las comunidades y autoridades competentes, que tenga como objetivo proteger los manglares.



